Disposición jurídica de carácter general y con valor subordinado a la Ley, en virtud de su competencia propia. Al estar sometida jerárquicamente a la Ley, aunque sea posterior no puede derogar o modificar el contenido de las leyes y, por el contrario, éstas tienen fuerza derogatoria sobre cualquier reglamento.

A diferencia de los actos administrativos, los reglamentos se integran en el ordenamiento jurídico y forman parte del mismo, ampliándolo.

No se consumen con su simple cumplimiento, sino que son susceptibles de una pluralidad indefinida de cumplimientos. Por el contrario, los actos administrativos no se integran en el ordenamiento jurídico, son actos aplicativos, es decir, son simple aplicación del mismo, por lo que no lo amplían, agotándose con su simple cumplimiento.